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Hablar de Administración Electrónica es, sin duda, hablar del reto de las Administraciones Públicas ante la demanda de la ciudadanía de poder comunicarse en un modelo multicanal de prestación de servicios. Muchos han sido, y están siendo, los esfuerzos de la Administración por ponerse al día en términos de: banda ancha, digitalización de contenidos, actualización tecnológica, geolocalización y sistemas de información geográfica, equipamiento y dispositivos inteligentes, mecanismos de seguridad y confidencialidad, nuevas arquitecturas tecnológicas, estandarización y normalización, interoperabilidad, portales, repositorio de contenidos, DNI y firma electrónica, pasarela de pagos, sede electrónica, servicios en red, back-office...
El entorno de la Administración electrónica tiene ante sí otro reto en el campo de la gestión. No es la forma de prestación de servicios lo que cambia, sino la propia naturaleza del servicio. No es hacer lo mismo de otra manera, es cambiar la orientación y el contenido de la atención al ciudadano, simplificar procesos y hacerlos más eficientes y cercanos (administración proactiva).
En este proceso de adaptación hacia la Administración electrónica introducimos un nuevo modelo, una nueva forma de relación entre la Administración Pública y la Ciudadanía, Open Goverment -0-gov- que se caracteriza por el establecimiento de canales de comunicación y contacto directo entre ellos.
Una O-gov entabla una constante conversación con la ciudadanía con el fin de escuchar opiniones y solicitudes, que toma decisiones basadas en sus necesidades y preferencias, que facilita la colaboración de los ciudadanos y funcionarios en el desarrollo de los servicios que presta y que comunica todo lo que decide y hace de forma abierta y transparente.
Por tanto una O-gov supondría una nueva forma de gobernar y una nueva forma de hacer Administración, acercando política e instituciones a la ciudadanía en sus diversas facetas de detección de necesidades, formulación de políticas, creación de valor en la producción o rendición de cuentas. El Open Government supone poner al ciudadano en el centro de la gestión pública, reforzando su papel de "accionista" de lo público, usuario-receptor de servicios y co-productor de valor público bien de forma directa o indirecta.
El Open Government tiene un importante componente rupturista y transformador. Empezando por el cambio de rol del ciudadano y lo que todo ello supone. Por tanto y con el objeto de una exitosa implantación allá donde sea conveniente es necesario tener en cuenta la lógica y la cultura político-administrativa.
Sin embargo este incremento de relación con los servicios públicos y el reto de responder de manera ágil, este derecho reconocido, y este nuevo modelo de solución 2.0, de participación social, necesita de la introducción de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) en la cotidianidad tanto de la persona que demanda el servicio como de la persona que lo ofrece, o de la persona que escucha necesidades. Una dificultad de adaptación que puede suponer un freno importante en el desarrollo de este proceso de adaptación electrónico. Dificultades que pueden ser mayores en ayuntamientos de reducido tamaño, en entornos rurales o personas de edad avanzada, que, en general, tienen más dificultades para adaptarse al uso de las TIC o que prefieren seguir desarrollando su trabajo tal y como ya lo venían haciendo.
Esta lectura, muy simplificada, de la Administración Electrónica, el O-gov y la Participación Social, desde la Asociación Comunidad de Telecentros y Redes de Telecentros nos hace preguntarnos ¿realmente está la ciudadanía preparada para participar con plenas garantías de éxito en este nuevo ámbito de ejercicio electrónico?, ¿cuál es el papel de los Telecentros en el acercamiento de la Administración Electrónica y del Open Goverment a la ciudadanía?.
A las preguntas anteriores pretende responder este 9º Encuentro de la Comunidad de Redes de Telecentros que se celebrará en Vitoria - Gasteiz los próximos días 8 y 9 de octubre de 2009.